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Un peruano de 25 años de edad, calificado por la
prensa de aquel país como "La Bestia de Parcona", confesó
que abusó sexualmente y asesinó al menos a doce niñas, según
informaciones facilitadas por la policía.
Nicolás Gutiérrez Mendoza fue detenido la semana
pasada en el distrito sureño de Parcona, en el departamento de Ica,
unos 300 kilómetros al sur de Lima.
El criminal fue localizado y retenido por varios
obreros que oyeron los gritos de auxilio de una niña en un paraje
abandonado, donde la policía descubrió los cadáveres de otras cuatro
menores en un pozo abandonado.
El portavoz de la policía informó que Gutiérrez
confesó con frialdad sus crímenes, y explicó que antes de atacar a
una niña la seguía durante dos o tres días y después la llevaba con
engaños a algún lugar apartado.
Sus primeros ocho asesinatos los perpetró en el lado
sur de Lima y los últimos cuatro en Parcona, donde huyó para evadir el
acoso policial, que le seguía los pasos desde mayo pasado, cuando
había sido detenido y puesto en libertad "por falta de
pruebas".
El cadáver de la última niña asesinada en Lima fue
hallado a sólo 25 metros de la choza donde vivían Gutiérrez y su
madre, en la barriada José Gálvez, del distrito de Villa María del
Triunfo.
La matanza de las niñas empezó en mayo de 1995 en
esa misma barriada, donde vivían seis de las ocho menores asesinadas
por el criminal en Lima, precisó la fuente policial.
El caso ha conmovido a los peruanos y ha reabierto el
debate sobre la posibilidad de ampliar la pena de muerte para los
violadores y asesinos de niños.
La fiscal de la Nación, Nélida Colán, y
parlamentarios de todos los sectores políticos apoyan la condena a pena
capital o la castración química de este tipo de criminales. Las leyes
peruanas sancionan actualmente con cadena perpetua los casos de abuso
sexual con asesinato, y todo indica que "la Bestia de Parcona"
recibirá esa dura condena.
El Diablo En Persona
Asesino fue capturado por dos
campesinos. Lo sorprendieron cuando intentaba violar a otra menor
Informe de Ismael León y Catherine
Lanseros
Caretas.com.pe
El miércoles 4 de setiembre ocurrió el
desenlace. Al caer la tarde los campesinos Juan y Carlos Espino
Castillo, hermanos de 28 y 25 años, terminaban sus faenas en el fundo
Buendía, un predio de cinco mil metros a seis kilómetros de Ica, al
borde de la carretera, entre los distritos Parcona y La Tinguiña.
Ellos observaron que un sujeto flaco ingresaba al
fundo llevando de la mano a una niña, furtivamente, a través de un
pequeño forado hecho en el cerco de ladrillo. Se sobresaltaron. La
noticia de las desapariciones también los tenía preocupados y decidieron
salir de dudas. Siguieron los pasos del hombrecito y su presa y los
vieron entrar a una choza abandonada. Derribaron la endeble portezuela y
allí se dieron de cara con el horror. La pequeña yacía llorando sobre el
piso, semidesnuda y el criminal se disponía a violentarla sexualmente.
Al verse sorprendido, Nicolás Gutiérrez Mendoza salió disparado
por la misma puerta y con un pequeño puñal en la mano derecha.
Juan, el mayor de los hermanos Espino, decidió
perseguirlo mientras Carlos permaneció al cuidado de la niña. El que
salió a la carrera detrás del violador lo alcanzó después de intensa
persecución a través de cinco cuadras. Lo acorraló muy cerca de Parcona.
Allí Gutiérrez intentó defenderse con el puñal y su perseguidor pidió
auxilio a gritos. El sujeto volvió a correr y se metió a su casa, ya en
Parcona.
El perseguidor gritó, "aquí está el asesino". Al
oírlo los vecinos salieron de sus casas y armados de piedras y palos
cazaron al prófugo, quien no tuvo más remedio que rendirse. Lo ataron y
a rastras lo condujeron hasta el puesto policial, donde procedieron a
entregarlo. Lo que sorprendió a la familia y a los periodistas, fue que
al día siguiente un oficial de la Policía se presentó ante la prensa y
muy orondo atribuyó a su trabajo la captura del violador.
Pero la tarea no estaba concluida. Ya tenían al
violador-asesino pero no los cuerpos del delito. Otra vez fue la
población la que resolvió el enigma. Brigadas de pobladores organizados
rastrearon lugares dudosos, comenzando por los terrenos adyacentes al
fundo Buendía y a la casa de Gutiérrez Mendoza. Hallaron el primer
cuerpo de los cuatro que luego irían desenterrando.
Ira general
Mientras tanto la población de Parcona ha cursado un
memorial con tres mil firmas al jefe de la Policía Nacional, Antonio
Ketín Vidal, en el que piden drásticos cambios en la policía de la IX
Región de Ica.
Familiares directos de las víctimas, amigos y
pobladores, recuerdan que al producirse la primera desaparición, la
denuncia fue puesta en la comisaría de Parcona donde les dijeron,
"tienen que pasar 24 horas para que se considere a una persona como
desaparecida".
Los padres de las menores discutieron con los
policías de Parcona. Les recordaron que muy cerca, en Pachacámac, Lima,
se habían cometido varios crímenes contra niñas después de sus
desapariciones. No obtuvieron respuesta y se fueron a Ica.
Allí el general Rolando Quesada Bringas procuró
calmarlos. Pero a mediados de julio ya eran tres las desaparecidas sin
dejar rastros y en circunstancias similares. Las menores se esfumaban en
las calles, siempre solas, nadie escuchó gritos ni señales de violencia,
lo que permitía suponer que el secuestrador las seguía, calculaba sus
pasos y luego las llevaba con engaños.
La tercera semana de agosto, en Parcona, la gente
bordeaba el pánico. Se habían evaporado dos niñas más -ya iban seis-, no
había pistas de responsables y la Policía no entraba en acción. Nadie
vio un rastreo en la periferia de Ica, en los lugares sospechosos, donde
suelen reunirse drogadictos y borrachines.
Ante la presión de la prensa, sobre todo de las
radios locales, un oficial fue a una emisora y los acusó de alarmistas.
Se repetía el fenómeno de mediados del año pasado y mayo de este año en
la delegación de José Gálvez, Villa María del Triunfo.
La primera víctima
El 26 de mayo de 1995, la salida fue más temprano que
de costumbre en el colegio. La madre de Palmira Arroyo Quispe, de 8
años, solía ir a recogerla a la escuela a las cinco de la tarde, pero
esta vez no la encontró. En el colegio le informaron que habían salido
temprano y que probablemente estaría con alguna amiga. La madre se
preocupó porque ellos vivían en José Galvez, Villa María del Triunfo,
sólo un mes atrás. Se acababan de mudar del Callao y su hija aún no
conocía a mucha gente.
Días más tarde, cerca de allí, en el AA.HH. 19 de
Julio, un obrero vio ingresar a una construcción desolada a un hombre
que tenía una niña pequeña en brazos y al parecer estaba dormida. Avisó
a su capataz y fueron a buscar al dueño de la construcción. Con la
Policía encontraron el cadáver de la niña en descomposición, en el lote
3 de la manzana E.
El día de la desaparición, la alarmada madre se había
dirigido a la delegación policial de José Galvez. La respuesta que
recibió fue que tenía que esperar que transcurrieran 24 horas. Al día
siguiente regresó para que buscaran a su niña y le dijeron que no tenían
gasolina para la camioneta. Entonces decidió pedir ayuda a la comunidad
y lograron encontrar el cuerpo.
Jenny
Jenny, 9 años, desapareció el 30 de enero de 1996 a
las 6 de la tarde. Su madre, Isabel, estaba vendiendo en el puesto de
ropa que tiene en el mercado y dejó a Jenny al cuidado de su abuela. Ya
varias niñas habían sido violadas e Isabel no quería que su hija
corriera la misma suerte. Sin embargo, en un descuido de la abuela, la
nieta salió a jugar a la calle. Los vecinos vieron a la niña caminando
en dirección al mercado, de la mano de un desconocido.
El día de la desaparición, cuando la madre de Jenny
acudió a la Policía, ellos le dijeron que su niña debía estar jugando
con alguna amiguita y que volviera al día siguiente. Además ya era muy
tarde y el pueblo a esas horas era peligroso. Cuando regresó y pidió que
buscaran a su hija, le respondieron que no tenían ni unidades ni
personal disponible. Encontraron su cadáver seis días después, en una
chacra cercana a la laguna de oxidación.
El cadáver de la última niña que Gutiérrez violó en
el Cono Sur, fue encontrado a pocos metros de la vivienda de una hermana
suya, en cuya parte posterior había una choza donde vivía el violador.
Cuando fue capturado confesó haber estado en el levantamiento del
cadáver.
Entonces fue capturado por la Policía, que después de
tenerlo preso cuatro días lo liberó, argumentando que no tenían pruebas
en su contra. Gutiérrez engañó a sus captores. Después se dirigió a Ica
llevado por su madre.
Desidia policial
La gente de José Galvez ha protestado constantemente
por el abandono en que los ha sumido la delegación policial de su zona.
Un ex dirigente se quejó a CARETAS: "Aquí vivimos a salto de mata, la
ley no nos ampara y constantemente somos víctimas de robos, atracos y
amenazas. La única manera que tenemos de protegenernos es organizando
nosotros mismos a la comunidad".
En enero de este año los pobladores de este
asentamiento se dirigieron a la delegación policial para protestar y
estuvieron a punto de apedrearla. La respuesta de las autoridades fue
cambiar al mayor, capitanes y sub-oficiales de la delegación.
Las cosas, sin embargo, no mejoraron. El capitán Díaz
de la Vega concentra las iras de los vecinos. El 30 de marzo de este año
el alcalde Rafael Chacón, creó los Puestos de Seguridad Ciudadana, a
cargo de personal contratado. José Gálvez ya cuenta con tres de estos
módulos ubicados en sectores claves del asentamiento.
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Víctimas
COMPROBADAS
1. Palmira Arroyo Quispe, (8), 26 de mayo
1995. Su cuerpo se encontró en el AA.HH. 19 de julio Mz.E lote3, José
Gálvez V.M.T.
2-Johana Quispe Contreras, (6) 26.8.95 Se
encontró el cuerpo en la Av. Grau 1938, José Gálvez
3-Jackeline Lizbeth Paiva Muro, (7) estudiaba
en el Colegio Peruano-Japonés 14.9.95 .Se encontró el cadáver en el
pasaje Pajares de los Lúcumos, José Gálvez, V.M.T.
4-Keyla Yolanda Goya León, (6) Se encontró el
cadáver en la zona agropecuaria del comité N°10 José Gálvez V.M.T.
Estudiaba en el Peruano-Suizo de Villa El Salvador.
5-Jenny Fiorella Champa Rueda, (9) 4 de
febrero 96. Se le encontró en la Av. Los Eucaliptos 13-B José Gálvez,
V.M.T.
6-Lidia Elizabeth Céspedes Rojas, (8) 10 de
mayo de 96. Se ubicó el cadáver en el Pasaje Ferrocarril #162 A. Lote 6
José Gálvez V.M.T.
7-Karen Flores Medrano, (8) desaparecida el 16
agosto 1996 en Parcona.
8-Gina Villafuerte Calderón (7) Parcona, Ica.
Desapareció el 17 de julio a la salida del Colegio Santa Rosa
9-Lizeth Palomino Velásquez (7) Parcona, Ica.
10-Noemí Gamboa Saritúpac (6) secuestrada la
tarde de 26 de julio en Ica. Estudiaba en el Colegio N° 22319
PROBABLES
11-A.L.R. (8) 12-I.T.G (8) 13-P.B.T (8) desaparecida
en marzo pasado.
Ya Fue Castrado
¿Se puede mutilar a quien ya recibió
simbólicamente ese castigo?
Caretas.com.pe
"El problema de sujetos como Nicolás
Gutiérrez Mendoza no está en el pene sino en su cabeza. Yo no estoy de
acuerdo con las castraciones ni con la pena de muerte", sostiene el
sicoanalista Luis Herrera Abad en torno al vendaval de propuestas
punitivas lanzadas contra el violador y asesino de numerosas niñas.
Antes recordemos que no estamos ante hijos únicos productos del
subdesarrollo.
Hoy Europa se conmueve frente a la
revelación de una cadena dedicada al secuestro de niñas, en Bélgica, que
luego han sido destinadas a la prostitución en el continente, o en Asia
a través de su exportación clandestina. Industria carnal ante la cual la
culta Europa se escandaliza, porque descubre que la demanda de estas
menores estaba también entre ellos mismos, tal vez en el elegante
vecindario. En Estocolmo estudian hoy las ramificaciones de este
comercio, salido a la luz por la captura de un reincidente polaco, en
cuyo domicilio la Policía halló los cadáveres de numerosas pequeñas
previamente desaparecidas.
Aquí en el país la rabia de la población, y en
particular la que aflige a los padres de las víctimas, está en las
primeras páginas de los diarios. Pero el episodio amerita otras
reflexiones.
En 1996 vivimos una suerte de
posguerra y Herrera Abad lo subraya. Después de los crímenes de Sendero,
el MRTA y la guerra sucia, los peruanos padecemos la violencia urbana
exacerbada, con crímenes como los de Villa María del Triunfo e Ica. Por
lo menos trece niñas han sido asesinadas en menos de un año. Y según la
ley el castigo máximo para esos criminales será el encierro de por vida.
"Después de las guerras hay una secuela de violencia
social. Cuando la prepotencia se generaliza, se intensifican las
relaciones de dominio y sumisión, hechos como éste expresan la
prepotencia llevada a sus extremos", puntualiza Herrera, quien de paso
añade que el fenómeno terrorista banalizó el respeto por la vida y
redujo la idea de muerte a un número abstracto. Nos acostumbraron a
coexistir con la muerte y hoy ésta ha vuelto a meterse entre nosotros.
El sicólogo procura poner los hechos en su contexto
temporal. El siglo pasado Gutiérrez ya habría pagado sus crímenes en la
hoguera. La pregunta es, ¿con la hoguera desaparecieron los violadores?,
¿se hizo más sana y tolerante la convivencia social, aquí o donde
aplicaron esa bárbara pena?
Por cierto la sociedad espera castigos muy severos
para los sujetos que violan y matan niños. El sicoanalista comparte esa
propuesta, pero advierte que no debemos esperar que la cadena perpetua u
otro castigo inhiban a los criminales que todavía andan sueltos. Esos
crímenes, dice, sólo serán esporádicos, muy extraños, cuando toda la
sociedad vuelva a sanar sus heridas.
Profesional formado en la Universidad Católica, con
entrenamiento posterior en la Sociedad Peruana de Sicoanálisis, Herrera
Abad comprende la ira popular pero pide que para desterrar estos actos
de barbarie actuemos civilizadamente, con la actual ley en la mano y no
con criterios de venganza como el bárbaro ojo por ojo.
"Los niños no nacen con sentimiento de culpa, éstos
se aprenden y este sujeto no los tiene", comprueba el sicólogo después
de ver al asesino en la televisión. Los sentimientos de culpa se
internalizan cuando a uno le enseñaron a distinguir el bien del mal,
algo que Gutiérrez no puede hacer, agrega.
"Debe haber tenido una infancia sumamente desdichada,
sin afectos ni compensaciones, en la adolescencia padeció el abandono
paterno, conoció la miseria y de allí pasó al servicio militar. Si tuvo
algún componente genético alterado, el ambiente no contribuyó para
neutralizarlo", verifica el profesional. Alude así a los informes sobre
las presuntas alteraciones mentales de la madre de Nicolás. "Todos
llevamos dentro alguna, pero se neutraliza con el amor familiar, el
orden social, el necesario reconocimiento que todo ser humano busca, la
socialización, en suma. Este sujeto no los tuvo, ya fue simbólicamente
castrado.¿Quieren castrarlo otra vez, en los genitales, para qué?", nos
pregunta Herrera Abad, les pregunta en especial a los legisladores.
Consultorio para
criminales
Por: Piero Che Piu y
Fernando Cárdenas
Criminales comunes
- ¿Y algún criminal peruano tuvo
todos los rasgos criminales?
Recostado en su asiento de cuero
negro el doctor José García Jiménez, psicólogo forense del Instituto de
Medicina Legal (IML), hace un rápido recuento mental. Alisándose un poco
el bigote algo encanecido, responde: “‘El monstruo de Parcona’, hace
unos diez años, más o menos: era un caso de esos de los que preguntan,
tenía muchos rasgos del antisocial. Tenía una florida personalidad”.
El ‘Monstruo de Parcona’ fue un
pedofilo reincidente. Un criminal en serie. La niña que estaba con
Nicolás Gutiérrez Mendoza gritaba desde una casa abandonada, a tres
kilómetros de la ciudad de Ica, en Parcona. Los hermanos Espino Castillo
de la hacienda Buendía, oyeron los gritos de la menor y pudieron
encontrar el lugar. Descubierto, Gutiérrez, dejó a la niña y corrió.
Pero no pudo escapar.
Ese fue el final de una serie de
homicidios y violaciones que se inició en Pachacamác, Lima, con cuatro
niñas. En la foto de su captura en Ica, luce perdido, cansado y
confundido. Había confesado su crimen. Se salvaría de la cadena perpetua
pero no de la cárcel, las pruebas presentadas contra él eran
concluyentes.
Durante el juicio que siguió a
su captura lo negó todo. Trató de aclarar que no fue en una casa donde
lo encontraron, sino que se encontraba defecando en el río Achirada,
lejos de la hacienda Buendía, y cuando aparecieron los hermanos con la
niña se puso a correr.
Además por momentos parecía no
acordarse de nada, la prensa colocaba en sus titulares que se hacía el
loco. Con voz callada él decía que era “asaltante, delincuente, que
actuaba en una banda y había cometido asaltos a mano armada” . Pero que
no era violador de niñas, hasta aseguro que tenía una novia llamada
Verónica Salvatierra y que era un sátiro sexual, pero sólo de mujeres
adultas.
“El acusado como se ve, viste
bien, masca chicle, y adopta poses creyéndose un gringo (…)”. Así fue
descrito por Rodolfo Espinosa, fiscal de la Sala Penal de la Corte
Superior de Ica, el 10 de junio de 1997. Ese día en la mañana se
realizaba la tercera audiencia del juicio por la violación y muerte de 3
niñas menores de siete años en Ica. Ese fue el comienzo de su segunda
interpretación. De una sincera voz débil, a una actitud locuaz e
intrigante
Por ejemplo, durante la vista
del 26 de junio nuevamente trato de sorprender a la sala expresando
militarmente: “Negativo. Nunca he cometido delitos. No era jefe de
banda. No es cierto. Dije Mentiras”. Luego tuvo que confesar que vivía
por el dinero que le enviaba su hermano, miembro de la seguridad del
Estado.
El ‘Monstruo de Parcona’
desarrollaba durante el juicio una personalidad histriónica, en la cual
se actúa asumiendo diversos papeles al momento de mentir. El cinismo de
sus frases lo hacían ver impulsivo, inestable. ¿Podría haber sido todo
fingido?
Lo habían intentado asesinar dos
veces. La primera los internos pretendieron envenenarlo con los
alimentos y la segunda con cianuro diluido con agua destilada en una
jeringa. Su vida estaba en riesgo en Cachiche, la cárcel de Ica. La
prisión es peligrosa para un violador, se quedaba sin salidas.
Durante la sesión del 11 de
junio está inseguridad se reveló. Le mostró una cuerda de 40 cm que
llevaba en el bolsillo al juez y luego le dijo “aquí no quiero estar”.
Por la inestabilidad emocional en momentos críticos, este tipo de
personas tienden a explotar y a tomar medidas extremas como el suicidio
o el homicidio. Era una bomba de tiempo.
En la misma vista respondió a
una pregunta del fiscal, que nuevamente lo puso en evidencia, se estaba
quedando sin respuestas.
- “¿Fue su cuñado quién le contó
como era el acto sexual con una criatura?
- Sí, yo le saqué la lengua y me confío que era formidable, era
chévere.”
Su juicio había sido
caracterizado por momentos como el anterior. Sus declaraciones siempre
tenían algo nuevo, sin embargo la dilatación de las vistas hacía que con
cada nueva interrogación del fiscal, estuviera más acorralado a admitir
la verdad.
- Criminales como el ‘Mounstro
de Parcona’ nunca logran la rehabilitación final –dice el doctor
mientras se acomoda.
Para él todo criminal tiene
algunos rasgos característicos en su personalidad. En realidad,
cualquier persona puede tener estos rasgos antisociales, pero pocos
casos tienen una combinación de todas las características. Para
completar el variado cuadro clínico del ‘Monstruo de Parcona’ el doctor
propone que se podría tratar de un trastorno esquizoide. La
esquizofrenia es una psicosis en donde la realidad y la fantasía se
conjugan en una sola. El criminal vive en su propio mundo. Aunque nunca
se sabe, quizás sólo era un pedofilo.
El Monstruo De Parcona Y Otros Asesinos Peruanos
Por Pedro Alejandro Pérez Ramos ArticuloZ.com
02-02-2009 Recientemente en Perú hemos sido
testigos del asesinato de una maestra de educación inicial que
trabajaba en un nido en Monterrico, en Lima.
La mujer que estaba embarazada, fue asesinada de
3 balazos. Su agresor se ensaño con ella, le dio un tiro en el
maxilar, uno en el pecho y otro en el vientre para asegurarse de que
el niño que llevaba en el muriese junto con ella.
La mujer de nombre Alondra fue muerta a tiros y
su cuerpo hallado en las esquinas de Av. Alfonso Ugarte con
Bolivia.
Dias después la prensa se ocupo de su caso y los
canales de televisión, ubicaron a sus familiares y a su pareja a la que
todos sindicaban como “el asesino”.
Orlando Lizano la pareja, declaro a un programa de
Tv. que el ya no tenia con ella absolutamente nada y que se hallaba
consternado con la noticia e inclusive se fue a la estación policial a
cargo de la investigación y manifestó que deseaba colaborar con esta.
Los policías al ver su tranquilidad y
corrección al conversar, le pidieron que se sometiera a una prueba de
absorción atómica, para así quedar libre de toda sospecha, a lo que
accedió Lizano. Al terminar estas pruebas se retiro avisando que al
día siguiente regresaría con su abogado.
Orlando Lizano no regreso jamás, desapareció como
por encanto.
En este caso podemos observar ausencia de
remordimiento, sangre fría, comportamiento aparente normal y estupidez.
Estupidez porque el asesino Orlando Lizano, creyó
que acercarse a la policía de modo voluntario y declarar a los
medios lo libraría de sospechas, pero pese a que premedito el
homicidio de su pareja embarazada, no se cuido de usar guantes
quirúrgicos para hacer los disparos, como lo hacen los sicarios,
lo que dejo en sus manos rastros de pólvora.Esto nos deja ver que no es
asesino serial, no es un asesino profesional.
La policía no hizo mas que pedirle se haga la
prueba de absorción atómica ya que el mismo dijo quería colaborar
al esclarecimiento del crimen y Lizano, no pudo negarse. Si lo hacia,
quedaba establecido que algo quería esconder.
Como las pruebas demoran algunos días para su
resultado, luego de someterse a la prueba aprovecho para huir. El examen
arrojo como resultado : positivo.
Orlando Lizano hizo disparos con arma de fuego, era
el asesino de su pareja embarazada.
El asesino serial es una persona
que mata reiteradamente y logra cometer más de 3 muertes, generalmente
opera individualmente, cada vez que lo hace mata a una sola persona, es
alguien que no suele tener algún vínculo con la victima y que lo hace
en diversos momentos, pasando por pausas o intervalos de "enfriamiento".
Actúan como depredadores, acechan, se acercan y matan.
Conocí hace 20 años a un jovencito a quien
llamaban “Ninuska”.
Se trataba de un chico de 19 años, provinciano,
delgado, que hacia la limpieza de una oficina en Santa Catalina. Era
un muchacho que trabajaba para una empresa de seguridad en labores de
aseo y mantenimiento, pero que además de cuando en cuando apoyaba
trabajando como vigilante.
La empresa lo enviaba a cubrir vacantes, cuidando
residencias en “Las Casuarinas, incluso la de la familia Nicollini.
Una noche recuerdo se quedo en el local de la
empresa con otros vigilantes que estaban en “ la barraca”, y
bebieron abundante licor, siendo en estado de ebriedad violado
repetidas veces por los vigilantes.
Tres años después lo encontré intentando trabajar
en Cosapi, estaba en la puerta queriendo presentar sus papeles.
Años después luego de numerosas muertes de
niñas de 6 y 12 años violadas y estranguladas, encontradas enterradas
en terrenos abandonados, los periódicos dieron la noticia :”Capturan
al Monstruo de Parcona”, en ICA.
El asesino había sido capturado cuando violaba
el cadáver de una niña muerta en un descampado. La policía comenzó a
buscar en el lugar otras evidencias que permitieran encontrar a
varias niñas desaparecidas, y se dio con la macabra sorpresa de
hallar varios cadáveres de las menores enterrados en la zona.
Ninuska, era el Monstruo de Parcona. Vi su foto en
periódicos y revistas y lo reconocí.
Siempre negó ser el homicida, pero las evidencias
lo sindicaban como el autor de los asesinatos en serie de niñas
seguidos o precedidos de violación sexual. Finalmente confeso.
Ninuska luego de ser violado en el tercer piso
de la casa donde funcionaba la empresa de seguridad y estaba la barraca
de los vigilantes, era fastidiado por todo el personal, le agarraban
el rostro y esto lo hacia sentirse humillado.
Lo peor fue cuando otro grupo de vigilantes lo
violaron nuevamente en la azotea. Algo que Ninuska jamás denunció
como debió hacerlo en su momento.
Ninuska solo renuncio a la empresa, jamás regreso
a cobrar el dinero que le adeudaban, huyo avergonzado y desapareció
Al estudiar personalidades antisociales como la de
los asesinos seriales, se encuentran cogniciones constantes entre las
cuales está la justificación principalmente. Ellos se perciben a sí
mismos como víctimas y creen que su padecimiento les justifica para
hacer padecer a otros, como víctimas furiosas dicen: "que ellos actúan
así porque también fueron víctimas y padecieron a manos de otros".
Ninuska dijo que el también fue violado, que el
fue también victima y no mostró el mas mínimo remordimiento.
Todo en este asesino concuerda con lo que señalan
sicólogos y estudiosos :
“la justificación colinda con la estrategia de
evitación de la responsabilidad que tiene tres factores principales: el
primero es que los individuos con trastorno de personalidad antisocial
se justifican y se sienten víctimas; el segundo, es que evitan la culpa
y el tercero es su falta acentuada de remordimiento”
Un experto dice: “Cuando las personas deciden
realizar actividades que son perjudiciales para los demás, ya sea por
motivos de provecho personal o por móviles sociales, evitan enfrentarse
o minimizan el daño que causan. "No le hice daño, la alivie del dolor
que implica vivir"
Ninuska dijo para conseguir un poco de
conmiseración departe de sus captores y jueces: “yo las asfixiaba
primero, para que no sufriesen al ser violadas contranatura”.
“Gritaban mucho, por eso las asfixiaba, para que no sufran”.
Hubo un tiempo que en Lima salían seguido
noticias sobre “Sectas Satánicas” que supuestamente asesinaban
mujeres en las alturas de los cerros de Lima.
Los noticieros de Tv. hablaban de una secta, de
símbolos satánicos y algunas tonterías mas.
Los periodistas decían esto en sus reportes,
basándose en supuestas declaraciones de la policía, sobre estos
hechos.
Todo siempre en el campo de la suposición ,
porque nadie explico realmente el porque de estos asesinatos
seguidos de mujeres, en la cumbre de cerros de Lima.
Lo único cierto es que todas habían sido
desnudadas, salvajemente golpeadas y violadas, atadas con los brazos
para atrás con alambres, bañadas con gasolina y quemadas vivas.
Las casi seis mujeres halladas muertas,
tuvieron todas el mismo final.
Investigando para conocer un poco la verdad
sobre estos hechos, me adentre a las zonas mas peligrosas de Villa
Maria del Triunfo, y trate de entrevistar a diferentes
delincuentes de alta peligrosidad, la mayoría asesinos, violadores,
gente prontuariada.
Pregunte en un bar que esta en lo alto de
un cerro de Nueva Esperanza y que es limite con Tablada de Lurin,
a estos delincuentes prontuariados sobre lo que ellos sabían sobre
estas muertes.
Se miraron entre ellos y rieron. Solo me
dijeron : “Esas perras se lo merecían, por peperas”.
Los delincuentes me confesaron que las habían
matado por pepear y robar a unos fichos (gente importante, adinerada,
con billete, que fue victima de pepeo por prostitutas).
Me dijeron que estaban trabajando por encargo de
las victimas de las peperas y que por eso “las habían escarmentado
y sacado de circulación”.
Esta es la realidad terrible de la delincuencia, de
los asesinatos en Perú, de los homicidas sexuales, de los
homicidas sádicos , todos psicópatas.
Sonría y sea feliz.
Tras la sombra de un psicópata
Frescia.blogspot.com
17 de julio de 2007
A dos kilómetros
de Ica se encuentra el poblado de Parcona, una zona sin asfalto,
pequeñas casas de eternit, con un aproximado de 200 pobladores. En éste
pueblo olvidado se concentró la maldad de un perverso que violó y mató a
trece indefensas niñas.
Así nace la historia de Nicolás
Gutiérrez Mendoza, más conocido como “El monstruo de Parcona”. Fueron 13
sus víctimas confirmadas, todas ellas cumplían con un patrón ser niñas
menores de 9 años.
Este caso fue uno de los más
sonados de Lima, se movilizó a la policía y guardianes de la localidad
de Ica. Los vejámenes de Gutiérrez Mendoza no sólo tuvieron como lugar
al poblado de Parcona, sino que también al distrito de Villa María del
triunfo en Lima.
Corría el mes de Noviembre de
1995 y por esas fechas el poblado ya había sufrido la perdida de tres
niñas, los policías de la zona hacían caso omiso a las denuncias que las
madres de las víctimas realizaban. Después de encontrarse el segundo
cadáver la situación cambio. Se había convertido un efecto de miedo
masificado.
Las madres no dejaban ir a sus
pequeñas hijas al colegio, ya nadie tenía resguardo de que más tarde las
menores retornaran a casa. “Acompañaba a Teresa hasta la puerta del
colegio y apenas sonaba el timbre de salida todas las madres de familia
estaban a la espera de sus niñas”, comenta aún nerviosa Fabiola Quispe,
pobladora del asentamiento José Gálvez, Villa María del Triunfo.
Víctima
Habían transcurrido cuatro meses
y aún no se daba con el presunto violador. Jenny, una de sus víctimas de
Nicolás, tenía tan sólo 9 años. Todas las tardes solía jugar en el
puesto de ropa que tenía su madre en el mercado de Villa María del
Triunfo. “No dejaba sólo a mi hija, temía que le pase lo mismo que a las
otras niñas del barrio”, comenta entre sollozos Isabel, madre de Jenny.
“Una tarde antes de ir a mi
puesto en el mercado, deje encargada a Jenny donde mi madre. No bastó
que en un descuido Jenny saliera a la calle a jugar, para que la
desgracia la atrapara”.
A pesar de las súplicas de la
madre a los policías por informarles que su hija había desaparecido,
ellos no le hicieron caso. Asumieron que la pequeña se encontraba
jugando con alguna de sus amiguitas. Agregando que no contaban con
movilidad disponible para la búsqueda.
Vecinos de la zona vieron a la
niña caminar hacia el mercado de la mano de un desconocido. No pasaron
seis días para que el cadáver lo hallaran en una chacra muy cercana del
asentamiento.
Desenlace
Las víctimas seguían en aumento,
el panorama era cada vez más desalentador. No se sabía a ciencia cierta,
si se trataba de un psicópata, un serial asesino o el producto de un
fenómeno psi-cosocial. La amenaza seguía latente.
Pero la esperanza nunca se
pierde y es por eso, que a pesar de las desilusiones y búsquedas por
encontrar al monstruo de Parcona, su captura tenía que darse. Cuatro de
septiembre de 1996, al caer la tarde en el Fundo Buen día, ubicado entre
Parcona y Tinguiña, (Ica). Los hermanos Juan (28) y Carlos (25) Espino
Castillo, se encontraban finalizando su faena como agricultores.
De pronto observaron a un hombre
de contextura delgada y desgarbada acercarse al Fundo, llevaba consigo a
una niña. La sostenía con fuerza y se dirigía rumbo a una ruma de
ladrillos, cerca de la hacienda.
Los hermanos Espino no lo
pensaron dos veces, la ola de desapariciones y muertes de menores, les
hizo levantar sospechas y decidieron acercarse al lugar. Sin hacer mayor
ruido se aproximaron a lo que sería la puerta de la casa, rodeada de
desmonte y basural.
Grande sería su sorpresa al
visualizar a la menuda niña tendida en el suelo, semidesnuda y llorando.
El violador se encontraba parado, dispuesto a dar rienda suelta sus más
bajas pasiones; sin embargo al verse descubierto opto por salir
corriendo, llevando consigo un puñal en la mano derecha.
Atrapado
A la captura de Nicolás
Gutiérrez se levantaron varias especulaciones con respecto al caso,
muchas veces Gutiérrez cambió de versión aduciendo: “Seré un sátiro
sexual pero no soy violador de niñas”. La inestabilidad de Gutiérrez y
desvariaciones, incitaron a los distintos medios de comunicación a
colgar titulares tales como: “Se hace el loco para no pagar condena”.
Motivos por los cuales aún no se
podía encarcelar al tan temido “monstruo de Parcona”, no había pruebas
suficientes que corroborarán de que él fuera el asesino. La población
Iqueña se encontraba indignada, la policía no hacía nada por encontrar
los cadáveres de las víctimas. Por ello, la comunidad de Parcona tuvo
que organizarse y comenzar la búsqueda. Fue cerca del Fundo Buen Día,
donde se hallaron las primeras víctimas. El caso ya estaba
esclareciéndose.
Perfil
Cansado y confundido, lucía el
día del juicio Nicolás Gutiérrez. Había confesado, era conciente de su
culpabilidad; sin embargo, eso no lo hacía imputable de los asesinatos y
violaciones. Modificó su versión cuantas veces quiso. En cada
declaración Gutiérrez traía algo nuevo “Fue mi cuñado, quien me contó
que el acto sexual con una criatura era formidable”, manifestó con
desparpajo.
La actuación histriónica del
violador, hacía que él mismo se vea acorralado, mentía con facilidad,
pero la brusquedad de sus cambios, fueron el factor delatador.
Las actitudes, falta de
remordimiento y comportamiento desinteresado de Nicolás, manifestaban el
prototipo de persona con disociación mental, en otras palabras:
psicópata.
Cumplía con todos los cánones
psicopatológicos, era uno de esos locos completos de remate. No hay caso
igual comparado con el del monstruo de Parcona, definido como un loco a
sueldo, de libre determinación. Tal vez confundido con el cuadro de
trastorno esquizoide, pero si de algo no cabe duda es que presentaba
todas las características de un psicópata en potencia. |