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Manuel Octavio BERMUDEZ ESTRADA

 
 
 
 
 

 

 

 

 


Alias: "El monstruo de los cañaduzales"
 
Clasificación: Asesino en serie
Características: Violador
Número de víctimas: 17 - 21
Periodo actividad: 1999 - 2003
Fecha detención: 18 julio 2003
Fecha de nacimiento: 1971
Perfil víctimas: Niños entre 6 y 12 años
Método de matar: Estrangulación con ligadura
Localización: Colombia
Status: Condenado a 40 años de prisión 20 marzo 2004
 
 
 
 
 
 

El doloroso rastro de 'El Monstruo'

Por: Ana María Saavedra S - Reportera de El Pais

Durante cuatro años un hombre sembró la muerte en los cañaduzales del Valle. Sus víctimas eran niños de extracción humilde entre 9 y 14 años. Reconoció que asesinó a 21 menores, de los cuales hallaron 17; seis de ellos siguen sin identificar. La tragedia de las familias continúa.

Lo vio en un callejón oscuro. Seguía a un hombre rodeado de niños, pero cuando la observó corrió hacia ella y le gritó: “Mamá, ese señor engaña a los niños. No dejé ir a Daniela con él, le puede hacer lo mismo que a mí”.

Nidia Balanta despertó llorando. En su pecho se ahogaron los sollozos y la imagen del cuerpo de su hijo tendido en una camilla de acero regresó a su mente. Saltó de la cama a la habitación que sus dos hijas mujeres comparten. No se tranquilizó al ver a Daniela, su hija menor, dormida como un ángel.

Nidia siente que su hijo José Miguel se le apareció en sueños para prevenirla. Por eso y pese a que en su hogar el dinero escasea y los gastos aumentan, casi no sale a trabajar por no dejar solos a sus tres hijos.

Aún no ha superado lo que le pasó al mayor de sus vástagos hombres. Nidia, una humilde trabajadora que lava ropa, todavía recuerda el Jueves Santo del 2003 cuando su hijo le pidió permiso para ir con un hombre a recoger espigas.

Ella le dijo que era muy peligroso salir con un extraño. Volvió a su trabajo como aseadora en una fábrica de bizcochos, cerca a la Basílica de Buga, mientras José Miguel supuestamente le contaba al hombre que no lo habían dejado ir.

Nidia no sabe si la ilusión de comprarse unos tenis nuevos hizo que su hijo la desobedeciera por la promesa del desconocido de pagarle $15.000.

Ese Jueves Santo, a las 5:00 p.m., fue la última vez que lo vio con vida. El lunes de pascua escuchó en la radio que en un cañaduzal de Yotoco habían encontrado a un niño con las mismas características de su hijo.

Acudió a la morgue y lo reconoció. Ese día José Miguel cumplía 13 años.

Hace dos años fue la última vez que soñó con él. Fue la pesadilla del callejón oscuro, donde veía al hombre que se lo llevaba.

Nidia no sabe que ese hombre rodeado de niños era Manuel Octavio Bermúdez, 'El Monstruo de los Cañaduzales'. Nadie le dijo que al asesino de su hijo lo capturaron el 18 de julio del 2003. Los campesinos como ella no piensan en venganza. Habla de resignación y de la fortaleza que Dios le ha dado para soportar su pena.

El rastro en Palmira. María Mercedes Hurtado ya no sueña con su hijo. Por eso, cuando su esposo no está, rebruja sus libros en busca de la única foto de su pequeño. La observa y llora.

Recuerda a su niño preferido. El que le ayudaba a lavar la ropa y se le recostaba en el regazo.

A Nahún Candelo todos lo querían. Era alegre y aunque no le gustaba estudiar, en la Escuela María Luisa Molina de Palmira los profesores le prodigaban mucho cariño. Tenía 13 años y no había pasado de primero de primaria.

El 6 de diciembre del 2002, sus padres tampoco querían dejar ir a Nahún al mercado de San Pedro, en Palmira. Al padre del niño, un cortero de caña, no le gustaba que sus hijos trabajaran. Pero el niño los convenció. Nahún no regresó.

Era el primer diciembre que Nahún pasaría en Palmira. La familia había llegado de Timbiquí, Cauca. El niño le pidió a su mamá un jean y un buzo para estrenar en Navidad. Ella no le alcanzó a comprar la pinta. Lo encontraron siete días después en un cañaduzal de la hacienda La Esperanza.

“Lo más horrible fue la forma como lo mató. Le amarró las manos y después le hizo todo eso”, dice María Mercedes. Luego, calla, no soporta esa imagen. Respira hondo y agrega: “Que Dios persone a ese hombre porque yo no puedo”.

Cuando capturaron a Manuel Octavio, quien confesó la violación y asesinato de 21 niños en Palmira, Pradera, Buga y Tuluá, las autoridades llamaron a María Mercedes para contarle.

“Pienso que si lo tuviera en frente me le tiraría encima y así fuera a mordiscos lo cogería. Que no salga nunca de la cárcel porque si sale se va a volver a llevar a los niños”, expresa.

Ese mismo diciembre en Palmira 'El Monstruo' mató tres niños. La más pequeña de sus víctimas fue Carlos Alfonso Fajardo Morcillo, de 9 años.

Tenía el pelo rubio y los ojos café claro. Lo recuerdan como un niño muy avispado. Se le escapaba a su mamá para pedir dinero o a ayudar a cargar mercados, frente al supermercado Marden. En ocasiones se iba con carretilleros. Muchas veces llegó a la casa con diez mil pesos.

El 26 de diciembre, cuando Shirley Morcillo se levantó a las 7:30 a.m., Carlos Alfonso ya no estaba. Otra vez se había escapado. Lo buscaron por varias semanas. Lo hallaron 20 días después en un cañaduzal de Palmira. Se encontraba en estado de descomposición.

A su madre se lo devolvieron tres meses después de que apareciera, tras el resultado de las pruebas de ADN. No se lo dejaron ver, los huesos estaban en una caja sellada que enterraron en la bóveda 1237 del Cementerio Central.

Shirley no cree que ese sea su hijo. La esperanza de que esté vivo no ha muerto. Todavía sale con su esposo a recorrer las calles con la ilusión de encontrarlo.

Sueña despierta que gritan en la puerta: “Mamá, ya llegué”.

La última víctima. Lo único que le queda de su hijo a Omaira Salazar es una fotografía que le tomaron con toga y birrete en quinto de primaria. El miércoles pasado la sacó de un cajón y la miró con nostalgia.

En los últimos días los recuerdos de su hijo se apiñan en la mente de Omaira. Las heridas que creía cicatrizadas se abrieron. El miércoles se graduaron los compañeros de Luis Carlos Galviz de la escuela Bello Horizonte de Pradera. Hoy se cumplen tres años de la desaparición y muerte del pequeño. En el colegio lo recuerdan como un niño cariñoso. Hablaba como un hombre grande que decía que iba ser policía para mantener a su mamá.

El 16 de julio del 2003 se despidió de su abuelo y le contó que con el dinero que estaba ganando con la venta del Bon Ice se iba comprar unos tenis nuevos.

Esa noche iba a dormir donde una tía, pero no llegó. Al otro día su familia inició la búsqueda. De tanto preguntar una persona les dijo que lo había visto con un vendedor de helados.

Así llegaron donde Manuel Octavio Bermúdez, quien desde hacía poco tiempo estaba vendiendo Bon Ice. Paradójicamente este hombre vivía a pocas cuadras de la casa del niño.

Luis Carlos fue la última víctima del 'Monstruo de los Cañaduzales'.

Este hombre interrumpió su cadena mortal hace tres años, cuando fue encarcelado.

Pero el dolor que dejó en las familias de sus 21 víctimas sigue muy vivo. Y quizás nunca va a morir, aunque el 'Monstruo' no vuelva a matar.

El recorrido del asesino

- 6 de abril de 1999. En Palmira fue encontrado el cuerpo de un niño de 10 años. Aunque Luz Dary Useche lo identificó como su hijo desaparecido un mes atrás, el menor permanece como NN.

- 17 de septiembre de 1999. En Palmira fue hallado otro cadáver de un niño de 10 años. Permanece como NN.

- 5 de mayo del 2000. En la hacienda Cascajal de Palmira se halló otra osamenta de un niño. Sigue sin identificar.

- 30 de diciembre del 2001. En Palmira hallaron a Javier Sánchez Fernández, de 11 años. Había desaparecido dos días atrás.

- 14 de febrero del 2002. En Palmira hallaron otro níño muerto. No ha sido identificado.

- 1 de abril del 2002. En Palmira encontraron a José Évert Sinisterra, de 13 años.

- 9 de abril del 2002. En la hacienda Cascajal hallaron los restos de otro niño. Está como NN.

- 27 de julio del 2002. En Tuluá fue encontrado Edwin Andrés Pérez, de 12 años.

- 3 de diciembre del 2002. En el corregimiento Aguaclara de Palmira fueron encontrados los restos de Miguel Ángel Arce, de 11 años. Había desaparecido un mes atrás.

- 13 de diciembre del 2002. En Palmira fue encontrado Nahún Candelo.

- 15 de enero del 2003. En Palmira fue hallado Carlos Alfonso Fajardo Morcillo.

- 25 de enero del 2003. En la hacienda Cascajal hallaron a Cristian Fabián Torres, de 9 años. Había desaparecido el 10 de diciembre del 2002.

- 19 de abril del 2003. En Yotoco fue hallado José Miguel Figueroa, de 12 años.

- 16 de mayo del 2003. En Pradera encuentran otro niño. Figura como NN.

- 26 de mayo del 2003. En Pradera fue encontrado Jorge Enrique Rodríguez, de 13 años.

- 11 de junio del 2003. En la vía al corregimiento de Tablón, Pradera, fue encontrado Luis Carlos Galvis.

 
 

Confesión. El 'monstruo de los cañaduzales' aceptó su responsabilidad total

Bermúdez también mató a los otros nueve niños

23 de Julio de 2003

El asesino en serie, capturado el sábado en Pradera, le dijo al CTI en una segunda confesión que el número de sus crímenes llega a 16. Continúa la investigación.

Sólo un día después de confesar su autoría en la muerte de siete menores de edad, a quienes violó y estranguló brutalmente y luego arrojó a los cañaduzales, aceptó que los nueve casos restantes también hacen parte de su saga criminal.

El 'monstruo de los cañaduzales', Manuel Octavio Bermúdez Estrada, de 42 años de edad y oriundo de Trujillo, había aceptado ser el hombre que buscaban, pero sólo se responsabilizó de algunos de los crímenes registrados por los investigadores del Grupo Interinstitucional como el de un asesino en serie.

Todos los cuerpos, las violaciones, la forma como fueron asesinados, los lugares donde fueron abandonados y los elementos que se usaron en todos y cada uno de los casos eran idénticos.

Esta circunstancia policial, técnica y científica mantuvo a los investigadores trabajando a marchas forzadas en las últimas horas para intentar establecer su conexión con el confeso violador.

"La confesión de Bermúdez Estrada nos dejaba un enorme hueco, un espacio criminal sin llenar, parte de la racha descoyuntada de la historia que él nos contó, pero con la certeza de que todo apuntaba a que esas muertes también le pertenecían", reveló uno de los agentes del CTI que trabajó en la persecución del 'monstruo' durante cuatro años.

Ayer, sin embargo, el vendedor de helados, quien al principio había dicho a los policías que lo capturaron que él era el responsable de todas las muertes de menores en Palmira, Pradera, Florida y Yotoco, y que luego dijo serlo sólo de siete casos, amplió su declaración y regresó a su versión inicial.

Manuel Octavio Bermúdez dijo, entonces que, en efecto, él asesinó a los dieciséis niños entre abril de 1999 y julio de 2003.

TRISTE HISTORIA.

Para los organismos de investigación Bermúdez Estrada ya escribió su nombre en la triste historia de los asesinos en serie, ubicándose en la casilla número dos del 'top ten' de los violadores más peligrosos de Colombia y del mundo.

Por delante de él sólo está otro colombiano: Luis Alfredo Garavito, responsable de más de 160 homicidios en menores de edad.

Su confesión final, sin embargo, sólo marca el comienzo de una segunda fase de la gigantesca investigación judicial: el reconocimiento y la identificación, con la ayuda del criminal, de por lo menos cinco menores que aún están reportados como NN, y la entrega del cadáver del niño Andrés Felipe Serna Useche, la primera víctima de Bermúdez Estrada.

Pese a que su progenitora, Luz Dary Useche, lo identificó un mes después de su plagio, el 6 de abril de 1999, ésta no ha podido darle cristiana sepultura dado que el cuerpo del niño se mantiene en el CTI como una evidencia clave de la investigación.

El 'monstruo de los cañaduzales', entonces, sería el responsable de las muertes de los niños Andrés Felipe Serna Useche, de 10 años; Daniel Alegría Valencia, de 10; José Ever Sinisterra, de 11; Miguel Angel Arce, de 9; Nahún Candelo Hurtado, de 12; Carlos Alberto Fajardo, de 9; Cristian Fabián Torres, de 9; Edwin Andrés Pérez, de 12; José Miguel Figueroa, de 12; Luis Carlos Galvis, de 12, y cinco NN entre los 11 y los 14 años de edad.

El homicida múltiple sigue siendo sometido a interrogatorios y pruebas por parte del CTI y la Fiscalía, y bajo estrictas medidas de seguridad en un lugar no determinado.

 
 

Violador asegurado

24 julio 2003

Fuente: CARACOL

CALI.---El "Monstruo de los cañaduzales", Manuel Octavio Bermúdez Estrada, confeso violador y asesino de por lo menos 34 niños, fue cobijado con medida de aseguramiento por la fiscalía.

Los hechos se habrían registrado desde 1998 en Palmira, donde fue capturado, Florida, El Cerrito, Tuluá en el Valle del Caua y Pereira.

El sujeto es investigado por los presuntos delitos de homicidio agravado, acceso carnal violento y será sometido a valoración siquiátrica.

 
 

Homicida en serie. Fiscalía confirmó en 21 el número de víctimas del sicópata

Rastro mortal del 'Monstruo' llega al Eje

26 de Julio de 2003

Colprensa

Bogotá. Hasta los departamentos del Eje Cafetero se extendieron las investigaciones en busca de más víctimas de Manuel Octavio Bermúdez Estrada, el asesino en serie capturado en Pradera, Valle, confirmó ayer el director nacional del Cuerpo Técnico de Investigaciones, CTI, e la Fiscalía Guillermo Aníbal Ortega.

El funcionario dijo que desde el momento de su captura, el pasado 18 de julio, hasta la fecha, se han confirmado 21 niños violados y muertos a manos de este hombre. También se pudo establecer que 13 menores más fueron accedidos carnalmente por Bermúdez Estrada y se salvaron de morir, mientras otros 15 lograron eludir sus ataques.

"Creemos que este hombre ha cometido más crímenes en Risaralda y Valle. En este momento un equipo investigador de las seccionales de estos departamentos verifica las denuncias de niños desaparecidos para establecer posibles coincidencias con los casos confesados por el sindicado", agregó Ortega.

Hasta el momento, los 21 casos confirmados se presentaron en Pradera, Palmira, Yotoco y Tuluá, todos municipios del Valle del Cauca. Las víctimas eran niños entre los 9 y los 12 años a quienes contactaba en lugares concurridos como plazas de mercado y terminales de transporte, los seducía con dinero y después los violaba y asesinaba para evitar que lo identificaran.

Aunque aún los médicos forenses no han emitido un dictamen final, se tiene certeza que el asesino en serie capturado el pasado 18 de julio sufre de una sicopatía (perturbaciones mentales). Además, por elementos encontrados en la habitación donde residía, dan a entender a los investigadores que se convirtió en imitador de Luis Alfredo Garavito, el otro asesino en serie a quien se le achacan la muerte de 192 niños entre 1991 y 1999 en esa misma región del país.

Los investigadores se basan en las similitudes encontradas entre los casos de Garavito y los homicidios de Bermúdez Estrada. Ambos escogieron cañaduzales como escenario de sus crímenes y asesinaron a los menores en forma similar.

 
 

Homicida en serie. El 'Monstruo de los Cañaduzales' sabía bien lo que hacía

Bermúdez no es un sicópata: Medicina Legal

31 julio 2003

Como una persona absolutamente normal y consciente de lo que sucedía y hacía, fue el resultado de la valoración siquiátrica realizada por Medicina Legal a Manuel Octavio Bermúdez Estrada, el 'Monstruo de los Cañaduzales'.

Según el procedimiento jurídico, y teniendo en cuenta los resultados de la valoración realizada, la Fiscalía continuará el proceso investigativo contra Bermúdez Estrada, acusado de violar y asesinar a 17 menores en el Valle del Cauca.

Es decir, se seguirá en la práctica de pruebas y se verificará y analizará la información suministrada por el sindicado durante las indagaciones.

El considerarlo como una persona normal le permitirá a la Fiscalía procesarlo como un sindicado al cual se le investiga por una conducta punible, teniendo en cuenta su actuar en las piezas procesales.

Bermúdez Estrada, conocido ahora como el 'Monstruo de los Cañaduzales', confesó haber agredido a 34 menores de edad, hechos que habrían ocurrido entre 1997 y el 2003, según su versión.

Su captura se realizó el 18 de julio último en el municipio de Pradera, Valle, por miembros del CTI de esta seccional.

El Grupo de Identificación del CTI de la Fiscalía recuperó 17 restos óseos de menores, los cuales fueron hallados en diferentes cañaduzales, entre los años 1999 y el 2003, con signos de haber sido violados, amordazados y estrangulados.

En la actualidad cinco menores aún se encuentran como N.N., con reconstrucciones gráficas para el proceso de identificación.

Un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario le impuso medida de aseguramiento a Bermúdez Estrada el 23 de julio último.

 
 


 

Cae violador que dice ser asesino de los cañaduzales

Manuel Octavio Bermúdez, de 32 años, natural de Trujillo, separado y padre de por los menos dos hijos, es la persona que habría confesado sus delitos a los agentes que lo capturaron en Pradera, el sábado, por la muerte de un niño de 10 años desaparecido desde el miércoles.

Un hombre, que luego de violar y asesinar a un niño en un cañaduzal de Pradera fue capturado por la Policía, confesó haber violado y asesinado a varios menores cuyos cuerpos luego eran encontrados entre plantaciones de caña en Palmira, Florida y Pradera, en escalofriantes episodios que iniciaron en 1999 y que recuerdan al tristemente célebre Luis Fernando Garavito, el 'Monstruo de los Andes'.

Aun cuando la Fiscalía y el Cuerpo Técnico de Investigaciones, CTI, prefirieron guardar silencio sobre el particular hasta tanto peritos venidos de Bogotá adelanten las pruebas de rigor en materia dactiloscópica y de ADN, especialmente, El Pais conoció que se tienen serios indicios acerca de que el hombre capturado el sábado en las calles de Pradera sea efectivamente el homicida de por lo menos una quincena de niños, entre 6 y 12 años, cuyos cadáveres luego eran hallados en avanzado estado de descomposición entre cañaduzales de dichas localidades. (Ver antecedentes anexos).

La desaparición de un menor de 12 años, el miércoles pasado, y su posterior hallazgo entre un cañaduzal del sector de Tablones, en la vía Palmira-Pradera, el sábado pasado, fueron decisivos para capturar al hombre que, según revelaron fuentes allegadas a la investigación, aceptó ser el violador y homicida buscado.

desaparece luis carlos. El miércoles 16 de julio la Policía de Pradera tuvo noticia de la desaparición del niño Luis Carlos Gálvez, de 12 años, y de inmediato el grupo interinstitucional, conformado por la Dijin de la Policía, el Instituto de Medicina Legal, el CTI y un fiscal de la Subunidad de Derechos Humanos, se puso al frente de la investigación de este nuevo hecho en el que se hallaba involucrado un niño, en el área en mención.

Entre el jueves y viernes, la angustiada madre de Luis Carlos fue informada por un vendedor de paletas y helados que el día anterior había visto al menor en compañía de otro vendedor que recién había ingresado a la empresa.

Ella no dio espera y de inmediato avisó a las autoridades, las cuales se pusieron en alerta desplegando brigadas en diversas calles de Pradera, en pos del vendedor de paletas señalado. Fue así como lo hallaron, horas después, deambulando por las calles.

Una vez capturado el presunto asesino, los organismos encargados de la investigación realizaron un allanamiento en una vivienda del barrio El Cairo, donde éste había alquilado hacía unos días una pequeña pieza.

En dicho lugar los investigadores se encontraron con varias sorpresas: tras el registro minucioso, hallaron en un rincón recortes de periódico con informes sobre las muertes de los otros niños cuyos cuerpos fueron encontrados en similares circunstancias, así como jeringas y algunas sustancias que están siendo investigadas. Además, hallaron el reloj de pulsera que le pertenecía a Luis Carlos, el último menor desaparecido.

Con dicha información el presunto homicida confesó haberlo asesinado y señaló el lugar del cañaduzal donde había dejado el cuerpo sin vida.

LA CONFESIóN.

El hombre capturado, identificado como Manuel Octavio Bermúdez, de 32 años, natural de Trujillo, separado y padre de por los menos dos hijos, fue celosamente conducido desde Pradera hasta Cali, donde durante todo el fin de semana pasado fue sometido a diversas pruebas con el propósito de tener mayor certeza sobre su culpabilidad.

Según informes de inteligencia y de agentes del CTI que participan en la larga investigación del asesino en serie, este hombre habría decidido confesar que él mató a quince menores y que luego arrojó los cuerpos a los cañaduzales.

"Sí, yo violé y maté a los niños", habría revelado fríamente este hombre a los agentes especiales en el interrogatorio previo.

Sin embargo, el CTI, que ha llevado el peso de esta investigación que ya completa cuatro años largos, decidió mantener la prudencia e iniciar una serie de pruebas científicas como el ADN, muestras de sangre, análisis siquiátricos y cotejación de evidencias con la supuesta confesión, para determinar si en verdad este es el 'monstruo de los cañaduzales'.

Un científico del CTI le reveló a El Pais que lo más probable es que Manuel Octavio Bermúdez sea efectivamente el homicida pedófilo que ha sembrado la muerte y el terror en el Valle del Cauca, pero admitió que el hombre había logrado engañarlos con rastros y pistas falsas que generaron un perfil policíaco y científico con muchos errores.

Incluso, este hombre había lanzado en varias oportunidades falsos responsables para confundir y retrasar la acción de la justicia.

Se sabe que una delegación de fiscales, científicos y agentes del CTI, así como la directora de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación llegaron en las últimas horas a Cali procedentes de Bogotá para acompañar de cerca el proceso de esclarecimiento y posteriormente darle la gran noticia al país.

Los familiares de los niños asesinados, que ya fueron alertados sobre esta importante captura, esperan en medio de rezos y plegarias que la hora de la justicia haya llegado.

 
 


 

Los menores asesinados

1.

Andrés Felipe Serna
Edad: 10 años
Desaparecido: Marzo 6 de 1999
Hallado: Abril 6 de 1999

2.

Daniel Alegría Valencia
Edad: 10 años
Desaparecido: Agosto 21 de 1999
Hallado: Septiembre 20 de 1999

3.

N.N.
Edad: 11 años
Hallado: Mayo 5 de 1999

4.

N.N.
Edad: 12 años
Hallado: Febrero 14 de 2002

5.

José Ever Sinisterra
Edad: 11 años
Desaparecido: Enero 12 de 2002
Hallado: Abril 1 de 2002.

6.

N.N.
Edad: 12 años
Hallado: Abril 9 de 2002

7.

Miguel Angel Arce
Edad: 9 años
Desaparecido: Nov. 20 de 2002
Hallado: Diciembre 3 de 2002

8.

Nahún Candelo Hurtado
Edad: 12 años
Desaparecido: Dic. 6 de 2002
Hallado: Diciembre 13 de 2002

9.

Carlos Alberto Fajardo
Edad: 9 años
Desaparecido: Dic. 26 de 2002
Hallado: Enero 15 de 2003

10.

Cristian Fabián Torres
Edad: 9 años
Desapareció: Dic. 10 de 2002
Hallado: Enero 25 de 2003

11.

Edwin Andrés Pérez
Edad: 12 años
Desapareció: Sin dato oficial
Hallado: Sin dato oficial

12.

Nombre: José Miguel Figueroa
Edad: 12 años
Desapareció: Abril 17 de 2003
Hallado: Abril 19 de 2003

13.

N.N.
Edad: 14 años
Desaparecido: sin dato oficial
Hallado: Mayo 28 de 2003

14.

N.N.
Edad: 12 años
Hallado: Mayo 28 2003


 
 


 

Sí, es el ‘monstruo de los cañaduzales’

"Tenía que matarlos obligado, para que no me reconocieran después, pero estoy arrepentido", dijo Manuel Octavio Bermúdez Estrada, el vendedor de helados que confesó haber asesinado a siete de los 16 niños encontrados en los cañaduzales del Valle.

Mientras Luis Alfredo Garavito era atendido en un hospital de Pereira de las quemaduras que sufrió luego de quedarse dormido sobre el cadáver de un niño que violó en un cañaduzal de Palmira, otro psicópata iniciaba su macabra obra.

Por ello, al principio hubo confusión entre los investigadores; pero posteriormente se pudo constatar que no era el mismo: Garavito, el violador y asesino de niños más buscado del mundo, fue capturado en Villavicencio el 22 de marzo de 1999, quince días antes de que fuera hallada la primera de las 16 víctimas de la nueva zaga mortal en los cultivos de caña de Palmira, Pradera, Tuluá, Buga y Yotoco.

Era el niño Andrés Felipe Serna Useche, de 10 años, quien había desaparecido el 6 de marzo del 99 de la Galería Central de Palmira y cuyo cuerpo apareció el 6 de abril de ese año en un cañaduzal de Palmira dentro de un costal, amarrado de pies y manos y con signos de haber sido violado, estrangulado y su cabeza destrozada.

El crimen estremeció a la región, mucho más cuando en mayo y septiembre de ese año fueron asesinados en similares circunstancias otros dos niños más. De repente, cuando las autoridades comenzaban a recoger información sobre el segundo asesino en serie de la historia de crímenes del país, este cesó su accionar.

Pero su silencio homicida parecía sólo para recobrar aliento: como una máquina de matar, el demente hombre comenzó a dejar rastros de su huella sanguinaria entre los cañaduzales de las poblaciones referidas.

Así, aparecieron más niños violados y muertos en febrero, abril y diciembre de 2002, y enero, abril, mayo y julio del presente año. Sin embargo, uno alcanzó a escapar, en junio del año pasado, luego de ver cómo aquel sujeto se desnudaba en frente suyo en un paraje cubierto de caña... Huyó de su propia muerte.

Ante tal vértigo demencial, se creó un grupo interinstitucional conformado por miembros de la Sijin de la Policía Valle, el Instituto de Medicina Legal y el Cuerpo Ténico de Investigaciones, CTI, coordinado por un fiscal de la Subunidad de Derechos Humanos. Varios de ellos habían hecho parte de la investigación que derivó en la captura de Luis Alfredo Garavito.

Los expertos, entonces, elaboraron el perfil y el modus operandi del que sería denominado el 'monstruo de los cañaduzales': un hombre entre los 20 y los 40 años, entre 1,55 y 1,60 de estatura, contextura media, aspecto caucásico, con un defecto físico en uno de sus pies, posiblemente reciclador o indigente y de todas maneras transeúnte; también, con un bajo nivel de estudios, un cuadro familiar fragmentado y una niñez traumática.

Pero el sujeto siguió violando y asesinando niños humildes con una macabra característica: siempre guardó una prenda de cada una de sus víctimas y los recortes de prensa donde se publicaron sus matanzas.

Entre tanto, las autoridades habían identificado plenamente los cadáveres de nueve niños, asesinados en similares circunstancias; tres más por indicios y cuatro aún permanecen como NN.

No obstante, el niño sobreviviente y la rápida respuesta policial en el caso de la última de sus víctimas fueron decisivas para capturar al 'monstruo'. El primero permitió establecer el retrato hablado; el otro, dar con su captura.

El pequeño vendedor de helados, Luis Carlos Galvis, de 12 años de edad, había desaparecido de su hogar en Pradera el miércoles de la semana pasada.

Entre el jueves y el viernes la angustiada madre de Luis Carlos fue informada por un vendedor de paletas que el día anterior había visto al menor en compañía de otro que recién había ingresado a la empresa.

Sin dudarlo, dio aviso a las autoridades que de inmediato desplegaron un operativo de rastreo en pos del extraño y lo hallaron cuando deambulaba por las calles de Pradera vendiendo paletas y seduciendo niños.

¿ES O NO ES?

El hombre se parecía al perfil del asesino en serie: cojeaba, tenía contextura media, 1,60 de estatura, 41 años, natural de Trujillo, aspecto caucásico, transeúnte, se casó a los 22 años, padre de dos niños, estudió hasta quinto de primaria, familia destruida: sus padres biológicos fueron asesinados cuando él tenía un año de edad, siendo adoptado por una pareja residente en Palmira, y al momento de su captura, nervioso, negándolo todo... hasta que llegaron con él a una vivienda del barrio El Cairo de Pradera, donde éste residía.

Allí, algunos familiares de Manuel Octavio Bermúdez Estrada, como fue identificado, confirman a los investigadores antedecentes de éste sobre abuso sexual. Pero, además, una sorpresa grande les esperaba: tras una minuciosa requisa al cuarto hallaron un maletín en cuyo interior había un cordón largo, similar al que utilizaba para amarrar y estrangular a sus víctimas; también, revistas de anatomía, interiores de talla infantil, fotografías de niños, llaveros, recortes de prensa y relojes, entre los cuales estaba el de Luis Carlos Galvis.

Con tales evidencias ya no pudo seguir negando. Aceptó, inicialmente, su último crimen, dando detalles de cómo lo había hecho y dónde había arrojado el cuerpo. Fue así como el sábado, muy temprano, hallaron entre un cañaduzal del sector de Tablones, en la vía Palmira-Pradera, el cadáver en descomposición del último menor asesinado.

Con este hallazgo, la Fiscalía General de la Nación envió expertos desde Bogotá, encabezados por la directora de la Unidad Nacional de Derechos Humanos, Elba Beatriz Silva Vargas, con el fin de ampliar la investigación mediante la práctica de pruebas de ADN y dactiloscópicas.

Entonces, agobiado por el peso de las evidencias, el 'monstruo de los cañaduzales' confesó ser el asesino de siete niños hallados en estos lugares, aunque para las autoridades no se descarta que su confesión se amplíe.

"Los mataba porque me tocaba hacerlo para que no me reconocieran, y me arrepiento", alcanzó a explicar Manuel Octavio Bermúdez.

 
 

Así operaba el homicida

Los expertos lograron recolectar, a lo largo de cuatro años, un gran número de elementos probatorios contra el homicida múltiple de los cañaduzales del Valle.

Manuel Octavio Bermúdez, aprovechando su condición nómada, seleccionaba a sus víctimas, niños entre 6 y 12 años, de origen humilde y, por ende, trabajadores de la calle, y les ofrecía un mejor trabajo.

Tras entablar conversación y confianza, los iba conduciendo hacia parajes inhóspitos, entre latifundios de caña hacia las afueras de los cascos urbanos.

Solos e indefensos, eran sometidos fácilmente por el pedófilo, quien los amarraba de pies y manos, para luego aplicarles un anestésico local (Ridocaína al 2%) que contribuía a adormecerlos, inmovilizarlos y, tras abusar de ellos, estrangularlos con un cordel.

 
 

“Yo fui vecina del asesino de mi hijo”

Ana Ligia Rodríguez, madre de Miguel Angel Arce, quien sería una de las víctimas de Manuel Octavio Bermúdez Estrada, dice que este hombre vivió en el mismo inquilinato de de la ciudad de Palmira donde ella residía con sus cuatro hijos.

"Cuando ví la foto y su imagen en la televisión me quedé asombrada. Fue entonces cuando recordé: era el mismo hombre que vivía en el inquilinato donde yo tenía arrendada una habitación con mi esposo y mis cuatro hijos, incluyendo a Miguel Angel, a quien habría asesinado", asegura doña Ana Ligia Rodríguez, cuya mirada se pierde en una profunda tristeza.

Manuel Octavio Bermúdez Estrada, capturado el viernes pasado y quien aceptó su responsabilidad en la muerte de al menos 34 menores en el Valle del Cauca, Buga, Tuluá y Yotoco, alquiló una habitación en en el 2002 en un inquilinato en inmediaciones de la Galería Central, ubicado en la Carrera 25 con Calle 25, donde al parecer conoció a al pequeño Miguel Angel y donde se ganó su confianza.

"Nunca llegué a tratar con él pues yo salía muy temprano, a eso de las 4:00 a.m., para el puesto que tenía en la galería, y regresaba a las 7:00 p.m. El vivió allí con la esposa, pero nunca imaginé que iba a matar a mi niño", sostiene la mujer, quien recuerda que Miguel Angel, de 9 años de edad, desapareció el 30 de noviembre de 2002 y fue encontrado violado, torturado y brutalmente asesinado el 3 de diciembre de ese mismo año en un cañaduzal de Palmira.

"El día que se perdió me dijo que un señor Alberto le había ofrecido trabajo para ir a lavar una finca. A algunos niños de la galería también recibieron la misma propuesta del mismo hombre y ahora que lo pienso creo que debió tratarse de este señor", relata la compungida madre.

"En la galería todos me dicen que él fue quien mató a mi hijo, pues él trabajaba como carretero, reciclador y vigilante en este sector de donde se perdieron muchos otros niños", agrega la señora Rodríguez, quien sólo pide que Bermúdez sea condenado "a cadena perpetua" para que la muerte de tantos niños inocentes no quede en la impunidad.

"Miguel Angel era el menor de mis hijos y los sábados, cuando no estaba estudiando, me iba a ayudar en la galería. Su muerte me dejó destrozada y aún no he podido recuperarme", anota.

Bermúdez, de 41 años de edad, natural de Trujillo Valle, casado y padre de al menos doce hijos, también trabajó en Palmira en varios lavaderos de autos.

En uno de estos lugares, un trabajador declaró que lo conocía y que habían lavando carros juntos en el año de 1999, cuando empezaron los homicidios de menores en la ciudad.

"Todos los llamábamos Manuel. Yo tomaba trago con él los fines de semana, pero jamás le ví nada raro. Estuvo aquí un año y después se fue a trabajar en la galería como vigilante. Después me enteré de que vivía en las residencias del lugar", narró el lavador.

"La verdad yo me quedé muy admirado cuando lo ví en televisión. El sí cargaba un maletín pero con las cosas de trabajo y andaba en una bicicleta en ese tiempo", añadió.

En otro lavaderos de autos de Palmira, uno de los empleados también dijo que lo distinguió y lo calificó como un hombre "callado y morrongo". "El nunca decía nada, por eso era que no me gustaba", indicó.

El drama de las familias de los niños desaparecidos en Palmira sigue teniendo un enorme impacto sobre la comunidad local.

Cruces en un almanaque

Bogotá. Cinco horas después de su captura, sentado en el puesto de atrás de una camioneta y escoltado por dos agentes del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía, (CTI), Manuel Octavio Bermúdez Estrada confesó ser el 'Monstruo de los Cañaduzales'.

El vehículo lo conducía Luis Carlos Clavijo, el fiscal de la Unidad de Derechos Humanos de la Seccional de Cali, y a quien 45 días atrás el propio fiscal general de la Nación, Luis Camilo Osorio, le había encomendado la misión de esclarecer la serie de asesinatos y desapariciones de niños desde 1999.

"El niño que buscan está muerto", dijo de repente Bermúdez Estrada. El fiscal Clavijo levantó los ojos y trató de ver su expresión por el espejo retrovisor pero tenía su rostro inclinado. Los dos agentes del CTI también volvieron sus cabezas y se miraron desconcertados, no esperaban una confesión.

Para ese momento, Clavijo y su equipo se enfrentaban a toneladas de información. Después de analizar los archivos habían seleccionado a 500 personas sospechosas y de ellas habían descartado 150.

Según el investigador, muchos de los asesinatos de Bermúdez Estrada se pudieron establecer por una ampolleta de Ridocadina al 2% encontrada en su billetera y un almanaque con cruces en las fechas de cada mes. Rastros de ese anestésico lo contenían las jeringas que hallaron los investigadores en varios de los cañaduzales donde aparecieron los cadáveres de las víctimas de Bermúdez.

El almanaque señalado les permitió a los investigadores establecer las fechas en las que cometió los crímenes y el lugar donde han encontrado los cuerpos. La investigación del fiscal Clavijo aún no termina. Todavía recopila información sobre desapariciones en el Eje Cafetero, las cuales serían obra de Bermúdez.

  


 

Condenado asesino y violador de 23 niños

Cali, Colombia, 21 Marzo (RCN) - Un juez condenó a 40 años de prisión a Manuel Octavio Bermúdez, el hombre que violó y asesinó a 23 niños en Pradera, centro del Valle, suroccidente del país.

El juez Penal de Palmira, Jairo Santaparra, explicó que la condena fue impuesta “por el último los niños que él violó y asesinó en el municipio de Pradera y por la tentativa de violación de un niño que se logró escapar”.

Así mismo deberá pagar una indemnización por 80 millones de pesos a las familias de los menores, Carlos Gálvis Salazar y Francisco Javier Orobio, quienes fueron sus últimas víctimas en el municipio de Pradera.

Manuel Octavio Bermúdez fue capturado el 18 de julio de 2002 y desde el mes de septiembre del mismo año permanece en la cárcel de máxima seguridad de San Isidro.

 
 


 

Bermúdez estaba fugado

23 de Marzo de 2004

Manuel Octavio Bermúdez Estrada, el ‘monstruo de los cañaduzales’, estaba fugado de la cárcel de Bolívar, Cauca, cuando inició su saga de violaciones y muertes de niños en el Valle.

Así lo revela el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Palmira en la sentencia 014, donde lo condena a 26 años de cárcel por la muerte de un menor y el intento de violación a otro.

El sádico había sido condenado a cinco años y cuatro meses de prisión el 8 de mayo de 2000 por acceso carnal violento, fugándose de la cárcel del municipio de Bolívar, donde había sido confinado, el 21 de julio de 2001, “fecha desde la cual ha estado delinquiendo”. Fue capturado el 18 de julio de 2003 en Pradera y acusado de 21 violaciones y homicidios.

El juzgado pide investigar a Bermúdez por fuga de presos y decretar el cumplimiento de la pena.

 
 


 


Manuel Octavio Bermúdez

 

 

 
 
 
 
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